Luces y sombras en el funcionamiento de los productos derivados
Existen diferentes tipos de productos derivados (opciones, futuros, swaps, warrants, forwards) y también diversos activos subyacentes sobre los que están referenciados (acciones, bonos, índices, materias primas, divisas, inflación e incluso meteorología).
La utilidad de los instrumentos derivados radica en la posibilidad de participar en el mercado depositando como garantía sólo una parte del capital y también en la posibilidad de apostar por alzas y bajas del subyacente indistintamente. Así la especulación llevada al extremo y la cobertura de riesgos son las principales finalidades en el uso de los derivados.
Especulación porque permite hacer operaciones ?apalancadas?, aportando un mínimo porcentaje en concepto de garantía que puede incluso alcanzar la relación 1 x 200, es decir, un activo cuyo precio sea de 200 euros lo compramos depositando sólo 1.
Cobertura puesto que con derivados es posible asegurar o cubrir una cartera frente a riesgos de pérdida de valor aportando un mínimo porcentaje de la misma.
Los derivados desde la perspectiva de:
la gestión, son un procedimiento adecuado para reducir riesgos y asegurar flujos de caja futuros.
mercado, los riesgos se distribuyen de manera eficiente entre los participantes.
inversor, los derivados son lo que Warren Buffet, segundo hombre más rico del mundo tras una vida dedicada al mundo de la inversión, denomina ?armas de destrucción de riqueza? (weapons of wealth destruction).
FRACASOS ESTREPITOSOS
Los derivados son ?juegos de suma cero? (cada pérdida supone una ganancia de igual cuantía en el otro lado de la posición y viceversa) y según estudios realizados en el CBOT (Chicago Board of Trade), entorno al 85% de los participantes pierden sistemáticamente, por tanto las conclusiones son obvias. La asimetría de información entre manos débiles y manos fuertes, junto con la gran diferencia entre los recursos disponibles de cada parte, explican los resultados la cifra del ese 15% que consigue abultadas ganancias de manera sistemática. Un 15% (manos fuertes en su mayoría) atesora los ?errores? del 85% (manos débiles) restante.
Está demostrado empíricamente que los inversores de a pie que participan en los mercados de derivados terminan mal, aunque no son los únicos. La historia reciente muestra que la operativa con derivados también ha dejado en la cuneta grandes empresas y corporaciones.
Hay numerosos ejemplos de fracasos estrepitosos en el uso de los derivados, entre los que destacan el prestigioso banco inglés Barings, el condado americano de Orange, el exclusivo fondo de inversión LTCM, el intermediario financiero Refco y este mismo año otro fondo de inversión, Amaranth (esta ha sido la mayor pérdida sufrida por un fondo en la historia, 4.700 millones de dólares evaporados en cuestión de diez sesiones de contratación en una fallida operación a favor del Gas Natural) . Todos ellos han desaparecido por arte de magia, ya no existen y en conjunto, han dejado miles de millones de euros enterrados.
Los profesionales disponen de formación y capacidad suficientes para afrontar el reto de invertir en derivados pero incluso así se producen serios descalabros.
Considerando que la clara desventaja que supone la asimetría de información y la falta de formación y recursos de los inversores es causante principal de las pérdidas, resulta chocante que las autoridades permitan el uso de derivados a la gente de a pie. No obstante, cada cual es libre de usarlos. Las armas también se sabe que son perjudiciales y que cada cual es libre de usarlas pero por si acaso están prohibidas.
Para brindar la oportunidad a todo inversor de cubrir carteras o incluso de especular se puede comprender que se permita la contratación de futuros y opciones a la gente de la calle, aun a sabiendas de su futuro. Sin embargo, las Armas de Destrucción de Riqueza definitivas para los inversores de la calle son los warrants.
LOS WARRANTS
Los warrants son productos que suelen carecer de la liquidez y transparencia necesarias para ser instrumentos de inversión eficientes, pierden valor por el paso del tiempo descontroladamente, las horquillas de precio (diferencial entre el precio de compra y de venta) se ensanchan y contraen espasmódicamente y además sólo están diseñados para su compra, no existe la posibilidad de vender un warrant y aprovechar la pérdida de valor temporal (los profesionales saben bien que las opciones permiten ser compradas y vendidas ya que generalmente se benefician de las ventajas de las opciones vendidas).
Desafortunadamente, los warrants son instrumentos muy lucrativos para los emisores por lo que se publicitan hasta en periódicos de alcance no financiero y han conseguido hacer de ellos una moda inversora.
Así las cosas, la evolución de los derivados en el mundo es un asunto extremadamente controvertido. El volumen crece diariamente y a marchas forzadas y las contrapartidas son en muchos casos desconocidas por tratarse de productos OTC (over the counter) y o de acuerdos bilaterales entre entidades.
Según datos de la oficina de regulación y supervisión bancaria americana (Office of the Comptroller of the Currency) la evolución del volumen de la cartera de derivados que mantienen los bancos USA es la que muestra el gráfico siguiente.
VOLUMEN DE DERIVADOS EN BANCOS USA

La línea azul indica la capitalización bursátil del mercado americano y las barras rojas el acumulado de derivados.
Sólo en USA el volumen total nocional de los derivados contratados supera los 100 billones de dólares, casi 8 veces el PIB americano y más de dos veces el PIB mundial. Los datos fueron recogidos al cierre del primer trimestre del año 2.006.
Los cinco grandes bancos americanos se reparten aproximadamente el 95% del volumen total de productos derivados emitidos. El gráfico siguiente es una muestra de la participación de cada uno de los 5 grandes bancos americanos en el mercado de derivados y la relación entre esa exposición y sus bases de capital respectivas.

La cartera de derivados mantenida por los grandes bancos supera varias veces su base de capital, alcanzando hasta 7.2 veces en el caso del banco más expuesto (JP Morgan).
La eficiencia en distribuir riesgos que se atribuye a los derivados es básicamente una conjura del riesgo. Todo agente que percibe la existencia de riesgo lo puede cubrir, a costa de un tercero y quizá éste también cubra su posición de contrapartida con un cuarto, constituyendo así una cadena de la que no se conoce en profundidad cada eslabón ni tampoco cual es el último, aunque éste siempre se puede intuir.
En el caso del fallido fondo de inversión LTCM (1998) se reunieron con urgencia la Reserva Federal, el Tesoro americano y grandes bancos... en menos de 24 horas encontraron la solución. Un sindicato formado por 14 grandes bancos americanos aportaron cerca de 3.000 millones de dólares. Punto.
Numerosos analistas y académicos cuestionan el alcance que puede tener un efecto dominó provocado una cascada de cierre de posiciones. Los ingentes volúmenes y las consecuencias de un desplome son de tal magnitud que conviene evitar ser agoreros. Mejor confiar en la capacidad del enigmático grupo de control de mercados conocido como ?Plunge ProtectionTeam? (http://en.wikipedia.org/wiki/Plunge_Protection_Team).
Comentarios en analisis@mundivia.es
Antonio Iruzubieta:
Es Analista Financiero Europeo miembro del Instituto Español de Analistas Financieros.
Desde 1.994 ha desarrollado su actividad profesional en los mercados financieros como gestor, asesor de patrimonios y analista Independiente en mercados de divisas, metales preciosos e índices internacionales, además de mercados y sectores emergentes.
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