¿Hay que comprar piso ya?

Quienes esperaban que cayeran los precios para comprarse un piso, ahora tienen más dudas que nunca. Por un lado, muchos[…]

Quienes esperaban que cayeran los precios para comprarse un piso, ahora tienen más dudas que nunca. Por un lado, muchos mensajes internos, del Gobierno y de muchos actores del mercado español, animan a la compra: el ajuste ya se habría producido. También las estadísticas parecen estar caminando en la misma dirección: trimestre a trimestre, mes tras mes, se observan mejoras en las concesiones de hipotecas, en las transacciones inmobiliarias... Y, por último, el estudio que hizo público el Ministerio de la Vivienda hace unos días también parece indicar que la caída de precios se modera, como ya habían anticipado los informes de los tasadores de viviendas. Pero es que, según la estadística oficial, los precios incluso han subido en algunos municipios durante el tercer trimestre. 

Pero, por otro lado, organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional, aún consideran que los precios tienen que seguir cayendo. España ha registrado la mayor burbuja inmobiliaria de los últimos tiempos y en la fase de ajuste, los pisos han bajado, comparativamente, muy poco. Pero si este mismo organismo opina que el PIB español no llegará a recuperar los niveles de 2007 hasta el año 2014, ello implica que para esa no tan lejana fecha, los pisos costarán lo mismo que en el pico de la burbuja. Se puede deducir que la vivienda podría comenzar a subir en breve.

Los expertos que confían en que el "ladrillo" español se recupere pronto, apelan a criterios más sociológicos que económicos: la sociedad española es muy proclive a la compra de vivienda. España, además, contaría con otra fortaleza: una estructura demográfica relativamente favorable. Las cohortes de edad susceptibles de adquirir una vivienda aún son bastante gruesas.

Pero para analizar el mercado inmobiliario en toda su dimensión hay que tener en cuenta que la población española sigue temerosa porque el aumento del paro continúa sin dar tregua. Con un ejército industrial en la reserva, esto es, con una tasa de desempleo, que podría subir hasta el 20% y con la presión a la baja que esta circunstancia supone para los salarios, no parece muy acertado pensar que la caída de los precios ha llegado a su fin.

Por otro lado, hay que echar un vistazo a las estadísticas sobre el "stock" de pisos nuevos sin vender. En el mejor de los casos, serían 800.000. En el peor, superaría el millón y medio. Y, si somos escépticos con las estadísticas, porque hay motivos para serlo, sólo hay que darse una vuelta por cualquier ciudad: los carteles de "se vende" y "se alquila" parecen ser los únicos brotes que han germinado con éxito en el mercado inmobiliario español.

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