Libia no es Egipto
Las Bolsas occidentales han convivido bastante bien con las revoluciones que han acabado con las dictaduras de Ben Ali en[…]
Las Bolsas occidentales han convivido bastante bien con las revoluciones que han acabado con las dictaduras de Ben Ali en Túnez y con Hosni Mubarak en Egipto. Y lo han llegado a celebrar. Incluso una revuelta tan delicada como la de Egipto, por la importancia geoestratégica del país, no ha sido impedimento para que las Bolsas sigan marcando nuevos máximos. Quizá haya contribuido el hecho de que el Ejército, ahora al frente del país del Nilo, se haya comprometido a seguir siendo fiel al Gobierno israelí y al de Estados Unidos.
Quizá ahora las cosas se estén complicando. En primer lugar, por el movimiento revolucionario que ha comenzado en el minúsculo emirato de Bahrein, donde los suníes tienen sometidos a los chiíes. Justo lo mismo que ocurre en Arabia Saudí. ¿Y si los chiíes saudíes se levantan? Muy posiblemente contarían con el apoyo de Irán, donde son los partidarios de esta rama del Islam los que parten el bacalao. De momento, el país persa ya ha empezado a meter algo de ruido con sus buques de guerra cruzando el Canal de Suez. Esperemos que los problemas no lleguen a mayores. De momento, es sólo geoestrategia ficción.
De momento, el problema más real viene de Libia: como puso de manifiesto la comparecencia del hijo del dictador ayer por la noche, aunque el régimen de Gadafi está contra las cuerdas. A diferencia de lo sucedido en Túnez y en Egipto, la represión en Libia está siendo feroz, con ya alrededor de 200 muertos, pero el pueblo no pierde la esperanza de que, como sus vecinos, podrán acabar con un régimen que, aunque al principio fue liberador, se convirtió en tiránico.
Libia, como Argelia, es miembro de la OPEP, por lo que su relevancia económica para el mundo occidental es mucho mayor que la de Túnez, por ejemplo, o la de Egipto. Ya lo dijo ayer el vástago del dictador: "Libia no es Egipto". Es el país africano con mayores reservas probadas de petróleo (44.000 millones de barriles), el mayor suministrador de crudo a Europa y su subsuelo está lleno de gas natural. De ahí que el precio del petróleo se esté tensionando mucho más en los últimos días. El barril de Brent se comercializa en Londres por casi 104 dólares, un nivel que no se veía desde 2008.
Otro síntoma de que los inversores temen que las cosas pueden ir a peor: están refugiándose en deuda pública alemana y cada vez requieren menos rentabilidad por ella. Esta mañana, el interés del "bund" bajaba hasta el 3,19%, algo muy llamativo si tenemos en cuenta que la encuesta de confianza en la economía germana que realiza el instituto Ifo ofrecía marcaba un nuevo récord. Los inversores temen que el crudo siga escalando posiciones y que ello llegue a truncar una recuperación que todavía es muy, muy débil. De hecho, hay analistas que opinan que, si el crudo llega a escalar entre 20 y 30 dólares más, el mundo puede entrar en una nueva recesión.
De nada le sirve a Eni que suba el crudo. La italiana, la mayor petrolera extranjera en el país, es el valor que más sufre dentro del Eurostoxx 50. Los altos ejecutivos de la compañía añorarán los tiempos coloniales que cantaba Franco Batiatto. BP, por su parte, ha suspendido sus trabajos de exploración en el país norteafricano, la noruega Statoil ha cerrado sus oficinas en Trípoli, la capital, mientras que Royal Dutch Shell ha evacuado temporalmente a sus trabajadores y su familias. La petrolera austriaca OMV, también presente en el país, se desploma.
Los inversores también se refugian en oro: la onza lleva subiendo seis días consecutivos, su carrera alcista más larga desde el mes de agoto. Y en plata, que cotiza a su nivel más alto de los 30 últimos años. También el platino y el paladio están de enhorabuena.
En el mercado de divisas, las monedas ganadoras, las consideradas refugios, como el yen, que rebotó desde sus mínimos de tres meses, y el dólar. Los expertos creen que si siguen las tensiones en esa parte del mundo, éstas dos serán las monedas ganadoras.
Y, con los activos más seguros avanzando posiciones, los más arriesgados, como la renta variable, retrocediendo.