Draghi y su plan: ¿Quién gana y quién pierde?
Los planes que se filtraron ayer han resultado ser ciertos: el Banco Central Europeo comprará bonos de manera ilimitada en[…]
Los planes que se filtraron ayer han resultado ser ciertos: el Banco Central Europeo comprará bonos de manera ilimitada en operaciones esterilizadas, es decir, sin que se cree dinero nuevo y, por tanto, cortando el riesgo inflacionista que tanto temen los alemanes. Los países beneficiarios serán todos los que tengan problemas. También los que estén intentando volver a los mercados después de haber sido rescatados. Eso sí, con una férrea condicionalidad.
¿Quién gana con todo esto?
Sin duda, los países verán resueltos sus problemas de financiación y acceso a los mercados, aunque pueden tener la tentación de emitir sólo cortos plazos y desequilibrar su calendario de vencimientos. Lo reconoció el propio presidente del Banco Central Europeo.
También ganan los inversores que tengan en cartera la deuda soberana que será objeto de las compras. Aunque el BCE realizará las operaciones a precios de mercado, con el tiempo, irán subiendo de precio. No hay duda de que ahora ningún gran inversor institucional va a jugar en contra del Banco Central Europeo, máxime cuando su plan es ilimitado. Quizás sea buena idea comenzar a comprar deuda a corto plazo. ¿También de los países rescatados?
Está claro, además, que lo que suceda con la deuda pública va a tener su réplica en la deuda privada. Los costes de financiación de las empresas se reducirán, seguramente más en los cortos plazos (de hecho, uno de los argumentos que ha dado Draghi para explicar por qué comprará deuda a entre uno y tres años es que es precisamente a ese plazo al que mayoritariamente se financian las empresas). La rebaja de los costes de financiación va a ser una buenísima noticia para su rentabilidad.
En este capítulo merecen un apartado especial los bancos. En primer lugar, porque son los mayores tenedores, junto con las aseguradoras, de deuda pública. Y, a partir de ahora, van a poder descontar en el BCE toda la deuda emitida o garantizada por los Estados independientemente de su calificación crediticia. Golpetazo a las agencias de "rating" y gran ayuda para sus problemas para captar liquidez. En segundo lugar, porque son demandantes netos de financiación. Su apelación a los mercados se va a abaratar, lo que logrará compensar los caros depósitos que ahora van a comenzar a captar después de la desaparición de la penalización por dar extratipos.
Pero, en general, tanto las entidades financieras como las empresas más endeudadas o aquéllas que más urgencia tienen por financiarse en los mercados pueden salir ganando en Bolsa.
En las divisas, gana el euro. Draghi, en un momento de su comparecencia, ha insistido en su objetivo de conseguir que la moneda única vuelva a ser única. Ahora está rota. El mercado ahora se asegura de que el euro va a continuar siendo la moneda de referencia.
¿Y quién pierde?
Existe el riesgo de que pierda la deuda a largo plazo, porque no va a contar con un prestamista de último recurso (éste no sería el BCE, sino los fondos de rescate, que acudirían a las emisiones del mercado primario), como sí lo tendrá la deuda a corto plazo. Aunque hoy estamos viendo cómo baja en picado la prima de riesgo de la deuda a largo plazo.
Además, pierde Alemania: sus bonos dejan de ser un refugio tan preciado para los inversores porque el resto de Europa deja de tener tanto riesgo. Por eso, los costes de financiación de Alemania aumentarán.
También los tenedores de CDS (seguros contra el impago), es decir, quienes se protegían contra un posible impago de España, de Italia, de Portugal... están perdiendo. Ahora se reduce el riesgo de impago de todos estos países, por lo que bajan de precio y, por tanto, el valor de sus inversiones en estos instrumentos.
En general, pierden todos aquéllos que hayan apostado contra el euro, quienes hayan adoptado posiciones cortas sobre deuda... ahora estarán tirándose de los pelos. Habían jugado a la victoria de Alemania y al final ha ganado la heterodoxia interesada de Draghi. O es posible que Alemania le haya dejado triunfar. Todo por la estricta condicionalidad.
Porque el párrafo más largo del comunicado en el que el Banco Central Europeo explica el programa de compra de bonos está destinado a explicar la dura condicionalidad a la que se someterán los países que pidan el rescate. Las condiciones no serán suaves. Serán muy estrictas. Y si no se cumplen éstas o sus objetivos, la compra de bonos se suspenderán y el país quedará al albur de lo que quieran hacer con él "los mercados", es decir, los grandes inversores. Y las pagaremos los ciudadanos en forma de recortes en todas las partidas del presupuesto y reformas estructurales que lo convertirán todo en un mercado con la excusa de la liberalización y la competitividad.
Hubo un tiempo, en los setenta, en que se vieron los ojos al lobo de los límites del crecimiento. Esa crisis se solucionó con deuda (sobre todo privada, todo hay que decirlo). Ahora hemos visto los límites y riesgos de lo que supone crecer con crédito y el único camino que ve la economía privada de continuar creciendo es arañarle competencias al Estado y derechos al ciudadano. Allí es donde ven oportunidad de negocio. Los derechos se convertirán en mercancías, en definitiva. Por eso el sector privado no presiona mucho para que los políticos resuelvan los problemas. Son partidarios del cuanto peor, mejor, de la doctrina del shock, de meter miedo primero para luego meter el tijeretazo, y encima con el argumento de que nos rescatan, de que nos están haciendo un favor.
Grecia es el país que más tiene que perder. No cumplirá con lo que le piden porque no puede cumplir. Y el BCE le convertirá en presa de los buitres. Al final, saldrá del euro. Al resto de los países no les importará porque estarán esterilizados por las compras de bonos del BCE.
No es un rescate. Es una condena en toda regla. La escuela de Chicago, los economistas que diseñaron la economía de Chile durante el régimen de Pinochet, Margaret Thatcher, Ronald Reagan y los que esgrimen sus argumentos... todos esos han ganado. Los demás, hemos perdido.