Susto en la manzana
Por desgracia, no existe vídeo de cuando el joven Isaac Newton se echaba la siesta en el jardín de su[…]
Por desgracia, no existe vídeo de cuando el joven Isaac Newton se echaba la siesta en el jardín de su madre en Lincolnshire y una manzana se desplomó sobre su testa, sobreviniéndole el eureka de la ley de la gravedad. Pero sí hay vídeo -y es curioso volver a verlo- del momento en que el profeta de la manzana mordida presenta al orbe el ingenio que convirtió a su compañía en la más valiosa del mundo (y que todavía hoy le reporta el 60% de sus ingresos). Ocurrió el 9 de enero de 2007, en el auditorio del Mcworld Conference & Expo de San Francisco. Un hombre alto, de gafas, calvo, barbado y de aspecto severo, vestido con un polo negro de cuello alto y unos Levi?s flojos, irrumpe en un escenario absolutamente vacío. Al fondo se proyecta el logo de su empresa, iluminado como si fuese el nuevo grial. El hombre, de 51 años, anuncia que «hoy vamos a hacer historia», y añade: «Vamos a volver a inventar el teléfono». Acto seguido esgrime su magia: el primer iPhone de la historia. Era un cacharrín que un niño de trece años de hoy desdeñaría por pobretón: pantallita de 3,5 pulgadas y cámara de dos megapíxeles. Pero Steve Jobs estaba inventando algo realmente nuevo. Nos estaba introduciendo todo un ordenador portátil en el bolsillo del pantalón, con una pantalla que se podía manejar con solo deslizar un dedo. Y por encima, el objeto era bonito.