La ascensión de España como polo farmacéutico (y el desafío de China)

España se ha convertido en un destino predilecto para las compañías farmacéuticas, con AstraZeneca, Novartis y Roche expandiendo su presencia en el país

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita la planta de Novartis en La Almunia de Doña Godina, Zaragoza, el pasado 4 de febrero.

Las grandes farmacéuticas han dirigido algunos mensajes a los países europeos en las últimas semanas, incluyendo calificar al Reino Unido como "no-invertible" y advertir de que la región en su conjunto está perdiendo posiciones rápidamente frente a China. Sin embargo, incluso mientras Europa se ve sacudida por el cambio —el clamor por la biotecnología china o, más recientemente, la prisa por apaciguar al presidente estadounidense, Donald Trump—, un país está demostrando que aún se puede desarrollar una industria farmacéutica. Y el modo no es otro que dar a las empresas lo que pidan.

España ha ascendido a la cima de los rankings europeos en ensayos clínicos, utilizando algunas de las exenciones fiscales más generosas de la región y un proceso regulatorio relativamente rápido para reducir el retraso desde el inicio de un ensayo clínico hasta su aprobación. Los inversores también destacan una calidad científica comparable a un precio más bajo que el de sus competidores.

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